SE NECESITA UNA MADRE
Que sepa inculcar en cada hijo el amor a la santa pureza del alma.
Que no deje un solo día de rogar por la salvación de sus hijos.
Que sepa hablar con mucha prudencia.
Que jamás salgan de sus labios maternales, ni la murmuración ni el desprecio.
Que viva consagrada al hogar, porque de su esmero depende la paz, la salud, el provecho temporal y espiritual.
Que vigile las amistades y lecturas de sus hijos.
Que como la madre y abuela de Timoteo, enseñe a vivir a sus hijos en el santo temor de Dios
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