Patriota, educador, sociólogo, filósofo, ensayista y novelista.  Nació en el barrio Río Cañas,
municipio de Mayagüez, Puerto Rico, el 11 de enero de 1839.

Sus primeros estudios los realizó en Mayagüez, después pasó a España (Bilbao) donde cursó su
bachillerato.  Por voluntad de su padre se trasladó a Madrid con el propósito de estudiar leyes,
pero su ideal político de independencia para Puerto Rico y la lucha constante a través de
artículos de prensa y conferencias en el Ateneo de Madrid le impidieron continuar su carrera.  
En tierra española se unió a los núcleos políticos de tendencias liberales.

De España se traslada a Nueva York y durante dos años laboró junto a los cubanos que
luchaban por la independencia de su país.  Más tarde inició un recorrido por Hispanoamérica
(1871) abogando por la causa cubana.  Dondequiera que fue se hizo sentir como hombre íntegro
y consagrado al servicio de su prójimo.

En Perú levantó su voz contra la explotación de que eran víctimas los numerosos trabajadores
chinos emigrados a aquel país.

En Chile fue el primero en abogar por la instrucción científica de la mujer; perteneció a la
Academia de Bellas Letras de Santiago de Chile y publicó varios escritos para esa fecha; entre
ellos: una reseña histórica de Puerto Rico, un juicio crítico sobre la obra Hamlet, del
dramaturgo inglés William Shakespeare (considerado como el mejor juicio crítico sobre esta
obra que se haya escrito en español), y una biografía crítica del poeta cubano Plácido.

En Argentina laboró por la construcción de la primera vía ferroviaria que cruzaría la
cordillera de los Andes, y lográndose  tal empresa, el primer ferrocarril que cruzó la
Cordillera llevó el nombre de Eugenio María de Hostos.

Pasó a Santo Domingo donde en 1879  fijó su residencia. Allí fundó en 1880 la primera escuela
normal de pedagogía para la preparación de maestros.  Por espacio de nueve años desarrolló en
este país una intensa labor de educación.  Después de la invasión norteamericana en 1898,
volvió a su tierra natal.  Quiso despertar el espíritu de sus compatriotas para que reclamaran
en aquel momento sus derechos, fundó la Liga de Patriotas Puertorriqueños y llegó a formar
parte de la primera comisión que fue a Washington para hacer valer los derechos de Puerto
Rico ante las autoridades norteamericanas.  Sin embargo, todas las gestiones fracasaron ante la
firme decisión del gobierno norteamericano de retener a la isla como colonia y la falta de
respaldo de sus compatriotas.  Podría afirmarse que aunque Hostos publicó con mucho éxito
tratados, ensayos, dos novelas y numerosos artículos periodísticos, su mejor obra fue su
extraordinaria vida limpia, justa, humanitaria y patriótica, que lo ha colocado muy alto entre
los grandes hombres de esta América. Eugenio María de Hostos murió en 1903 en Santo
Domingo, lugar donde aún reposan sus restos.
Eugenio María de Hostos