Quiero contarles sobre algo particularmente vivenciado… muy en lo personal. Ayer en la tarde fui atracado y robado!! Puede que se te llene el cerebro de mil pensamientos distintos, pero intento al contar mi experiencia ser tan valiente como tú cuando has contado a alguien lo que alguna vez arrancó al inconsulto flores del jardín de tu alma o aun mucho más valiente que tú, cuando decidiste callarte tus vivencias más fuertes porque ni podías decidir si eras la víctima o el victimario y mucho menos convencer a alguien, deseo radiografiar este hecho tan ya comúnmente particular de nuestras sociedades desequilibradas hasta los grados más rojos.
Era un adolescente de unos 16-17 años según entiendo, hacía yo unas fotos en una parte muy visible del río Yaque del Norte, cuando me arrancó la cadena y con una piedra (sí… con una piedra) me exigió le entregara mi cámara… se la di!! Para nada me asusté o perdí mi compostura, solo se la entregué…
Cuando le escuché pedirme mi cámara, mi adrenalina funcionó a la perfección… pensé saltarle encima y pegarle tan fuerte como pudiera, tomar una de aquellas piedras a la distancia de tan solo agacharme, decirle con firmeza que no se la daría, intentar sugestionar aquel cerebro, pero me percaté que ya se le salía por unos ojos de extraña mirada perdida, pantallas encendidas mostrando la cantidad del demonio blanco que lo ocupaba todo dentro de él, recordé a Orlandito y de todo lo que es capaz, me vi pegándole hasta romperle la nariz y me parecía oír sus gritos de sorpresa incontenida, pensé en todos los de su igual juntos en él y yo exterminándolos con mi puño aun sin furia pero con toda la energía que entendía merecía descargar en ellos, presentí un disparo a quemarropa de la persona a quien llamó justo después… justo en mi nuca y mi cerebro cambiando de blanco a gris… a marrón oscuro… a penumbra encendida… a negro eterno…
Escuché la voz clara de Martínez, a mi mamá, a Damiana, a Charito, a Yorch… y sumé las horas invertidas en discusiones de si valía la pena enfrentarlos en un momento como aquel y correr los riesgos de glorias o fracasos.Ganaron ellos… la gente que me ama y a quienes amo!!
Aquello era mi cadena y mi cámara (brillaba de nueva aun)… pero soy mucho más que eso para arriesgarme!!
Pudo haberme dañado sobremanera y de todas formas dormir tranquilamente toda la noche cual oso invernando con recargado demonio blanco en todo su ser.
Ya lejos de aquel lugar claro y cómplice… me puse en su lugar… sentí una lástima terrible por él (si lo encuentro de todas formas seguro que le rompo un brazo o una costilla… pa que le duela menos) es lastimoso el espectáculo de su cara… es un miedo capaz de mil vainas. Intenté entender su posición… Cooooño!! Pobre de él!! Será que soy tan viejo ya… o es que empiezo a entender la vida al fin?
Qué expresión llevaría su cara si tuviera hoy que estar frente a mí con el consabido detalle que soy yo quien en el encuentro llevo todas las ventajas? Que paradoja… en verdad le pido a Dios que jamás me deje mostrarle que sus agallas pueden bailar dentro de las mías!! Estoy bien conmigo!! Canto mis allelluyas a mi Dios porque todo resultó así!!
Debo tener mis convicciones juntas... y definitivamente no tendré más miedo que el que necesito ni más cuidado que el que entiendo… soy victima de un reaccionar social creado por todos los que la formamos.
Se llevó mi cadena y mi cámara… pero nada más!! No estoy más enojado o impotente… es difícil en extremo cambiarme el estado anímico ya, mucho me ha costado lograrlo para que lo maneje alguien que ni siquiera enfoca las cosas en diferente!! Tengo aquí mi alegría, mi familia, mis amigos, mi paz, mi seguridad que mañana saldré a la calle y haré lo de siempre… lo que me toca, siempre que lo decida el Espíritu Divino de Dios.
Tengo intacta mi confianza en la gente que bien entiendo que en su mayoría no es como él… además decidí contarlo a todos… soy la víctima en el atropello y amén porque me tocó, pero no pretendo serlo ni remotamente de quienes ahora puedan pensar y decirme incluso que ellos en mi lugar, cual héroes, habrían salvado la situación con simples y sencillas soluciones salomónicas que simplemente dejaron de ocurrírseme y dejarme parado frente a ellos como el estúpido universal que por tanto tiempo buscaba toda la humanidad. Respeto que decidas las tuyas… las mías son estas!!
Creo que puedo comprar varias cámaras y cadenas con el dinero que salvé de las operaciones en mi cabeza, por el contundente golpe que no pude evitar frente a aquel energúmeno a quien nunca… en ningún momento importé!!
(Una parte muy mía quiere dedicar este decidir mío a todos mis estudiantes adolescentes)
Juan Jesus Pichardo
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